viernes, 20 de febrero de 2015

● Curso de Alpinismo I - Sierra Nevada

Buena gente los que coincidimos en el curso impartido por Jon Sanz-Guías de Montaña

14 y 15 de Febrero de 2015
Intenso fin de semana cargado de acontecimientos y multitud de anécdotas donde disfrutamos y aprendimos a desenvolvernos en la alta montaña invernal. Jon puso su amplia experiencia a nuestra disposición, y mucha de su paciencia, para brindarnos un magistral curso teórico-práctico en el cual aprendimos, hasta donde la climatología lo permitió, a progresar por la alta montaña con decisión y seguridad. Chapó por Jon y por todos los que asistimos.
Participantes: 8 valientes desafiamos a la adversidad y nos aventuramos a subir a Sierra Nevada en un fin de semana donde lo que apetecía de verdad era mantita, brasero y tele: Carmelo, José (Murcia), Antonio y Gonzalo (Madrid), Vicente (Benidorm), Miguel (Valencia), Angel (Sevilla) y Rafa (Málaga).
Ubicación: el curso lo realizamos parte en el Albergue Universitario y sus alrededores y otra parte en la zona conocida como Mojón de Trigo, en la pendiente que bajaba desde el monumento de la Virgen de las Nieves hacia el Arroyo de San Juan, con vistas hacia el antiguo observatorio astronómico.
Accesos: Desde Málaga se tarda un poco más de 2 horas en llegar. Cogemos la A-45 hacia Granada y nos desviamos en el Puerto de las Pedrizas por la A-92. En Santa Fe, tomamos la salida 230 y la seguimos hasta la Avenida de Andalucía donde nos desviamos por la A-44 dirección Motril. Un poco después cogemos la salida 132 hacia Armilla y seguimos las indicaciones de Ronda Sur/Sierra Nevada/Alhambra. Finalmente nos desviamos por la A-395 hacia la estación de Sierra Nevada durante algo menos de 30 kms. Al llegar al parking de Pradollano tenemos que continuar subiendo unos 6 kms. más por la Carretera de la Hoya de la Mora siguiendo las indicaciones de Hoya de la Mora-Albergue universitario.

Albergue universitario (2.512 m.)

Todos mis compañeros menos yo se habían quedado la noche del viernes a dormir en el albergue por lo que cuando llegué ya estaban desayunando. Hicimos las presentaciones de rigor y prestos a iniciar el curso, aunque Jon no las tuviera todas con sigo y siguiera de cerca las previsiones meteorológicas que no eran demasiado optimistas.

 Recuento de material

Nos dejaron una habitación para reunirnos que nos sirvió las veces para dar las clases teóricas durante el fin de semana como para que Jon impartiera improvisadas prácticas de rapel, pero antes tuvimos que hacer inventario de equipo y material.

Mosquetones, cintas express, empotradores, tornillos de hielo...

Jon lo mismo nos tenía que prestar un piolet, un crampón o un casco, o tal vez un cordino, un arnés o una mochila más grande, daba igual, lo realmente importante era que una vez ahí fuera todos tuviéramos las máximas garantías de seguridad, aspecto muy importante que Jon no se cansó de pregonarnos una y otra vez para que se nos grabara a fuego.

Ansiosos de salir a enfrentarnos con la montaña invernal

Tras unas primeras nociones y conceptos básicos de cómo llevar y usar nuestro material de progresión y seguridad (piolet, crampones, arnés, cordinos, mosquetones, línea de vida, descensor...) y un primer anticipo sobre algunos de los nudos más comunes en alpinismo, nos pusimos en marcha para realizar nuestras primeras clases prácticas.


La climatología seguía siendo tan adversa que ni si quiera Jon podía encontrar el emplazamiento que había elegido para realizar las prácticas de autodetención. Una espesísima niebla nos impedía la visión más allá de nuestras narices y tuvimos que tirar de GPS para ubicarnos y, sobre todo, poder volver luego hasta el albergue.
El progreso no requería el uso de crampones y Jon aprovechó la situación, mientras localizaba el emplazamiento, para enseñarnos a caminar y progresar por los distintos tipos de terreno helado y nevado y a usar el piolet de manera correcta según las necesidades.

Jon comprobando la seguridad del emplazamiento para evitar posibles aludes

¡¡¡Y comenzó el espectáculo!!! Buena parte del día, y como pilar central del curso, nos iniciamos en las distintas técnicas de autodetención que suelen darse en la realidad derivadas de caídas por pendientes heladas.


La autodetención fue uno de los momentos más amenos del curso donde Jon se esmeró por enseñarnos las caídas más habituales simulando todas las situaciones posibles. Dicho esto, estuvimos horas dejándonos caer por la ladera cabeza arriba o cabeza abajo, de cara o de espaldas, con o sin piolet o simulando llevar crampones, la verdad que la práctica dio para multitud de risas y anécdotas. Panzazos, volteretas, streep tees para sacarse nieve de los lugares más insospechados... la jornada dio para mucho ¡ y sin lesionados !
Tras una pequeña pausa para comer algo concluimos las prácticas de autodetención y Jon nos inició en los distintos anclajes en nieve donde en grupos de dos practicamos la técnica  del hombre muerto. 
El cansancio y el frío poco a poco se fue adueñando de nuestros ya maltrechos cuerpos y pusimos fin a la jornada con un merecido descanso en el refugio.


Tras una reconfortante ducha aún nos quedó tiempo, entre cervezas, para seguir practicando los nudos que nos había enseñado y aprender otros nuevos. Había que reconocer que la habilidad y la paciencia de Jon se repartían por dosis iguales. Acabamos el día con una estupenda cena servida por el albergue e incluso nos quedó después algo de tiempo para el inevitable contacto tecnológico con móviles, portátiles y demás (nuestras novias y mujeres querían saber si seguíamos vivos).


Al día siguiente amaneció aún peor. Durante la noche había nevado copiosamente a lo que se le unía una fuerte ventisca, niebla y mucho más frío. Además, por si fuera poco, el camino de acceso al refugio estaba impracticable y los coches estaban con una capa de hielo importante. Nuestra principal preocupación ahora era saber como íbamos a salir después de allí.


Todo el mundo se puso a descongelar los coches con los medios que tenía a su alcance. Particularmente mi coche lo había dejado arriba, ya que cuando llegué no había sitio, y allí se quedó solitario y desprotegido. ¿Y cuál fue la consecuencia? Pues una capa de hielo que en algunas zonas tenía más una cuarta de grosor que tuve que ir retirando como buenamente pude.


Tras un buen rato quitando hielo Jon nos llamó a filas. Aunque fuera en el interior pero teníamos que seguir adelante con el curso.
Nos enseñó distintos sistemas de prevención de riesgos de avalancha como el ARVA, el AIRBAG o el AVALUNG, métodos distintos pero con el mismo fin común de intentar sobrevivir durante el máximo tiempo posible en una avalancha a fin de poder ser rescatado.
Buena parte del resto de la mañana la pasamos practicando técnicas de rapel seguro en unas reuniones que había en las paredes del refugio.

Esquema de cómo montar un rapel seguro con nudo Prusik, publicado por Jon Sanz en la Revista Oxígeno

A mediodía apareció la máquina quitanieves y nos liberó el camino proporcionándonos un alivio que nos tenía preocupados.


Por la tarde sin embargo el mal tiempo seguía presente y sin expectativas de mejora por lo que no nos quedó otra opción, si queríamos aprender algo más, que salir al exterior y enfrentarnos con la cruda realidad. Con temperaturas bastante por debajo de cero grados y un frío que quitaba el hipo nos aventuramos a realizar prácticas con crampones. Jon nos enseñó e reconocer el terreno helado y las distintas técnicas de progresión con los crampones. Encontramos un buen lugar, algo resguardado, donde intentamos realizar reuniones con empotradores o friends, sin embargo no pudimos acabar las prácticas por el implacable frío. Volvimos al refugio y con celeridad para no quedarnos allí atrapados Jon nos repartió nuestros merecidos diplomas y nos despedimos con urgencia para salir disparados. Minutos después la Guardia Civil cortó la carretera.


Desde aquí solo me queda agradecer a Jon Sanz el interés y  el empeño que puso, con todos los medios que tenía a su alcance, por tratar de impartir el curso de la manera más completa posible. Se nos quedaron cosas en el tintero, por supuesto, pero más importante que todo eso fue la confianza y seguridad que nos transmitió en todo momento, sabiendo transmitir sus ideas y conocimientos como el mejor de los docentes. Gracias Jon y todos nos fuimos con la seguridad de que nos volveremos a ver en el futuro.

Solo 5 minutos en todo el fin de semana fue lo que se dejó ver el cielo
  


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