jueves, 17 de enero de 2013

● Sierra Bermeja - Subida a los Reales

Sierra Bermeja por su parte norte es un denso bosque de pinares y pinsapos

13 de Enero de 2013
Lo que debería haber sido una exigente travesía por la Sierra de las Nieves se convirtió, por culpa del mal tiempo, en una bonita ruta por la cercana Sierra Bermeja de Estepona y la subida a su máxima cota, el Pico los Reales de 1.454 mts.


Dificultad: Baja, sin complicación alguna (Tiempo total: 4 h. 14 min.) Distancia total: 13,45 kms. Ruta circular. Desnivel min. 961 mts. Desnivel máx. 1.453 mts. Desnivel Acum. 608 mts.
Participantes: Rafael Blasco, Diego Gil y Juan López.
Cimas: Pico los Reales (1.452 mts.).
Paisajes: Sierra Bermeja es una sierra en la que, si la miras desde lejos, contrastan sobre manera 2 colores: el llamativo rojo bermejo o bermellón de su tierra (de ahí viene el nombre de la sierra) y el intenso verde producto de sus densos bosques de pinares y pinsapos. Desde su cima se divisa perfectamente el Peñón de Gibraltar y las costas de Marruecos, así como la Sierra de Grazalema, Sierra Palmitera y la Sierra Blanca de Marbella. En la subida, por la parte norte, se puede ver (nosotros no hoy precisamente) la Sierra de las Nieves con el Torrecilla despuntando.
Accesos: Desde Málaga por la AP-7 cogemos la primera entrada a Estepona por la Avenida de España. Enseguida nos encontramos a la derecha la Avenida de Andalucía que seguiremos hasta encontrar un cruce a nuestra derecha que pone Jubrique, Genalguacil y Peñas Blancas. Ojo porque es fácil pasárselo. Estamos ya en la Avenida de los Reales que nos llevará por la MA-557 hasta el Puerto de Peñas Blancas donde comienza la ruta.
GPS: Ruta subida a Wikiloc. PINCHA AQUÍ PARA DESCARGARTE EL TRACK.
Mapas: IGN-MTN25 1064 IV (Gaucín) escala 1:25:000 y IGN-MTN25 1071 II (Casares) 1:25.000.

Puerto de Peñas Blancas, lugar de inicio de la ruta 

Nos habíamos pegado el madrugón, a las 7:00 habíamos quedado en El Higuerón, para hacer una ruta circular por la Sierra de las Nieves, pero nada hacía preveer que al llegar a Ronda los negros nubarrones habían madrugado más que nosotros y nos iban a dar la bienvenida con lluvia, frío y niebla, casi nada.
Desayunamos a la expectativa de un cambio que no tenía pinta de que iba a producirse, así que gracias a Juan, improvisamos un plan B ya que el mal tiempo sólo había alcanzado esta parte de la sierra y en la costa estaba totalmente despejado. La elegida fue la cercana Sierra Bermeja en Estepona ya que la Sierra Blanca de Marbella ya la conocíamos.
A las 10 en punto ya habíamos aparcado el coche en el Puerto de Peñas Blancas, a 972 mts. de altura, y comenzamos esta nueva ruta como lo hacíamos en nuestros inicios, es decir, sin GPS ni mapa y sin distancia ni dificultad conocida; a seguir estacas y montoncitos de piedra, afortunadamente Juan conocía parte de la ruta y la Junta de Andalucía se había encargado de señalizarla como Dios manda.

Primeros kilómetros de la ruta andando por carretera buscando el inicio del sendero

Los primeros 2,8 kms. son íntegramente subiendo por carretera hasta que encontramos, tras una pronunciada curva a la izquierda y perfectamente señalizado con un cartel indicativo, el inicio del sendero llamado Sendero de Paseo de los Pinsapos.

Cartel que indica el inicio del sendero

Entre pinos y pinsapos comienza el sendero

La primera parte de esta senda hasta llegar a una plazoleta en medio del bosque resulta espectacular. El verdor surge aquí y allá en forma de helechos, líquenes y musgos mientras paseamos bajo insignes pinos y pinsapos de casi 30 mts. de altura. Parece increible que estemos al sur de España y tan cerca del mar, de hecho estos pinsapos o abetos andaluces son los más meridionales que podemos encontrar en toda Europa, viéndose reducida su presencia a  escasos núcleos de la Serranía de Ronda.

La umbría de esta parte de Sierra Bermeja es fantástica

 Juan en Escocia ¿o es en Málaga?

Pasamos entre densa vegetación donde casi no llega el sol en todo el día y cruzamos sobre un puente  bajo el cual, en época de lluvia, debe discurrir un torrente de agua espectacular.


En poco rato llegamos a la Plazoleta de Genalguacil, un claro en el bosque adecuado para descansar y disfrutar del paisaje. Unos azulejos con versos de García Lorca aderezan la estancia en un mágico ambiente donde todo es serenidad y armonía. Aprovechamos para avituallarnos y tomar fuerzas para lo que nos queda.

Plazoleta de Genalguacil

Hasta aquí la ruta es familiar y discurre de manera casi horizontal por el terreno. En este punto confluyen dos senderos más, uno de bajada hacia el Puerto de Peñas Blancas y otro de subida, el que vamos a tomar, que nos lleva a la cima de esta sierra, el Pico los Reales.

Muchos pinos y pinsapos sucumben a la fuerza del viento y adptan formas inverosímiles

Comenzamos a subir con tranquilidad, a sabiendas de que no teníamos prisa, disfrutando de las cada vez mejores vistas y parando con frecuencia para hacer fotos.


Con pocas complicaciones llegamos a un collado donde el terreno se abre y las antenas de la cima del pico se dejan ver. El sendero no tiene pérdida y se encuentra perfectamente marcado.


Bordeamos la montaña por su vertiente occidental y, tras volver a adentrarnos en otro bosque de pinos, llegamos fácil a las esperpénticas antenas que dominan la parte norte de la cima.

La tecnología prevalece sobre la naturaleza

El vértice geodésico hay que buscarlo y lo encontramos al sur de la cima, con unas vistas espectaculares al mediterráneo, las costas de África y el Peñón de Gibraltar.

 En el vértice geodésico con el mercadillo de sartenes y paelleras

 Juan con el Peñón y la bahía de Algeciras

Comimos algo en la cima y disfrutando y riendo comenzamos el descenso por la parte oriental, pero el destino nos tenía reservado un par de desagradables sorpresas. Nada más empezar a bajar, casi en lo más llano, Juan "se mete un viaje" en la rodilla con una roca y le sale "un huevo" que nos pone a todos los pelos de punta. Parecía como si se le hubiera salido la rótula, pero afortunadamente el dolor no era muy agudo y el hinchazón le disminuye con rapidez. Este hecho nos sirve de experiencia para debatir sobre la necesidad de llevar en el futuro un pequeño botiquín de primeros auxilios, algo que no echas en falta hasta que pasa algo.

 Vistas desde la cima

Toda la bajada es por carretera y esta parte de la sierra es muy turística y plagada de "domingüeros" ya que hay un área recreativa acondicionada con barbacoas y un espléndido mirador que merecía la pena desviarnos para visitarlo.

 Un corto sendero de 380 mts. nos lleva al Mirador de Salvador Guerrero

Al volver del mirador, el segundo percance del día. Al igual que Juan, es decir en lo más llano, Diego mete el segundo "piñazo" del día y se dobla una mano. No sabemos si reir o llorar ya que después de haber realizado decenas de rutas mucho más peligrosas sin ningún percance, que nos ocurra esto aquí, y por duplicado, es para reirse.
Volvemos bajando por la carretera hacia el coche, uno cojeando y otro flexionando continuamente la mano (yo iba con mucho ojo no fuera a ser que me doblara un tobillo en un bache) y nos despedimos de esta bonita sierra que, de otra manera, no hubiéramos conocido.













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