domingo, 26 de octubre de 2014

● Sierra del Palo - Subida al Tunio y al Palo

Atalaya del Tunio (1.329 m.)

20 de septiembre de 2014
Se acabaron las vacaciones y comenzamos la temporada de montaña con una ruta suave, para estirar las piernas y sin grandes pretensiones, pero eso sí, una ruta muy muy bonita para disfrutar de los múltiples atractivos que ofrecía, además de alcanzar las cimas, como eran buscar las "pilas" talladas en la roca o tratar de identificar algunas de las caras que caprichosamente la erosión ha ido perfilando a lo largo de los siglos.

Perfíl 3D de la ruta

Dificultad técnica: media-baja, siendo las únicas complicaciones la trepada para subir al Tunio (que es fácil) y la bajada del Palo hacia los Llanos del Endrinal que sí es algo más técnica.
Dificultad física: media-baja, poco exigente a nivel físico y no muy larga ni con mucho desnivel.
Tiempo total: 5 h. 30 min. Distancia total: 8,13 kms. Ruta circular.
Desnivel mín.: 974 m. Desnivel máx.: 1.400 m. Desnivel acum.: 537 m.
Participantes: Juan López y Rafael Blasco. 
Cimas: Tunio (1.329 m.) y Palo (1.400 m.).
Ubicación: la Sierra del Palo se encuentra en el área más oriental del Parque Natural de Grazalema a caballo entre las provincias de Cádiz y Málaga.
Paisajes: al inicio de la ruta en la zona de los Llanos de Líbar, y hasta la mitad de la subida al Tunio, disfrutamos de majestuosos quejigos y encinas centenarios. Excelentes vistas a los Llanos de Líbar (una alargada altiplanicie, que atravesamos con el coche,  encajonada entre las sierras de Líbar, Mojón Alto, Palo y Blanquilla). Desde lo alto del Palo observamos al noroeste la Sierra del Pinar, con el Torreón (1.648 m.) techo de Cádiz, y junto a este, un poco más oriental, la Sierra del Endrinal con las cimas gemelas del Simancón y el Reloj. Hacia el sur, en el horizonte, nos llamaron la atención otras dos cimas gemelas que en principio no supimos identificar y que posteriormente, mapa en mano, reconocimos como la Sierra Crestellina con sus cimas Sierra de Casares y Cerro de las Chapas (anotadas para subirlas en un futuro). Hacia el este destacaba el bello pueblo de Ronda con su tajo y su serranía con el Torrecilla despuntando en la Sierra de las Nieves.
Accesos: Si cogemos la circunvalación (A-7), tendremos que desviarnos a la altura del Palacio de Congresos por la A-357 dirección Campanillas o Parque Tecnológico. Una vez pasado el pueblo de Ardales nos desviaremos a la izquierda por la A-367 dirección Ronda. Justo antes de entrar en el pueblo nos encontramos con una rotonda donde cogeremos la primera a la derecha dirección Sevilla-Algodonales. Tras unos pocos kilómetros nos desviamos en un cruce a la izquierda por la MA-555 dirección Benaoján y Montejaque. Tras atravesar el primer pueblo nos dirigimos hacia Montejaque donde enlazamos con el carril que nos llevará a los Llanos de Líbar. (Dejo track de este carril ya que las indicaciones son escasas).
GPS: rutas subidas a Wikiloc.
PINCHA AQUÍ PARA DESCARGARTE EL TRACK DE LA RUTA
PINCHA AQUÍ PARA DESCARGARTE EL TRACK DEL CARRIL DE ACCESO DESDE MONTAJAQUE A LOS LLANOS DE LÍBAR
Mapas: Mapa del IGN, MTN-50 Histórico nº 1050 (Ubrique), año 2004, escala 1:50.000.

Perfíl de la ruta

Vuelta de vacaciones, un mes y medio parados y fuera de forma, por lo que elegimos para comenzar la temporada una ruta tranquila y no muy larga, pero con muchos alicientes y muy entretenida para comenzar a bajar esos kilos de más del ocioso periodo estival.

Magníficas vistas de los Llanos de Líbar con el Cortijo de Líbar a la derecha y la Sierra de Líbar y Mojón Alto al fondo

Tras recorrer los 9,5 kms. de pista por los Llanos de Líbar aparcamos bajo una encima de dimensiones colosales, como casi todas las de esta extensa área. Retrocedimos unos centenares de metros y enseguida encontramos el sendero que daba inicio a la subida.

Juan bajo un enorme quejigo

Al principio creíamos que todos esos enormes árboles eran encinas y no conseguimos diferenciar los quejigos de las encimas, ambos de características muy similares.

   

Nada más iniciar la subida, y tras cruzar una valla con puerta, nos encontramos con el Pilar del Saucillo, un restaurado abrevadero para el ganado y la fauna silvestre además de habitat para distintas especies de anfibios e invertebrados.

Pilar del Saucillo

Continuamos la subida por un bonito y marcado sendero entre sombras de encinas y quejigos, muy suave y con poca pendiente lo que hacía poder disfrutar de las primeras panorámicas que iban surgiendo conforme ganábamos altura.

Subiendo entre un bosquejo de quejigos y encinas

Otro colosal ejemplar

Al llegar arriba nos encontramos con otra de las numerosas verjas que abundaban por esa parte de la sierra y que tanto afeaban el paisaje.


Seguimos paralelos a la valla hasta que la dejamos cuando oteamos en el horizonte el perfil del Tunio.

Primeras vistas de nuestro objetivo

La roca caliza empezaba a hacerse dueña del entorno a la vez que las perspectivas ganaban en intensidad.

 Vislumbrando el entorno más septentrional del Parque Natural de la Sierra de Grazalema

La subida al Tunio era un caos de piedras desperdigadas por doquier que durante siglos la erosión fue tirando ladera abajo.

Espectacular perspectiva del Tunio

El Tunio era una sensacional atalaya en pleno proceso de desmoronamiento que se asemejaba a un paisaje lunar.


No resultaba difícil imaginarse cualquier figura en los perfiles de tanta roca erosionada, desde una de las famosas caras a un gremlin en bicicleta, solo había que tener un poco de imaginación.

Una cara sonriente


Para subir a la cima había que trepar un poco, pero sin mucha dificultad aunque convenía dejar abajo la mochila y los bastones ya que no nos iban a hacer falta.


Una vez arriba lo que más nos sorprendió no eran las vistas sino, curiosamente, la forma plana y totalmente lisa de la cima en la que incluso se podría acampar con tiendas de campaña.

La cima desde luego invitaba a la relajación

Las vistas desde lo alto eran de postal

Nos tiramos un buen rato en la cima contemplando el paisaje y aprovechamos para refrescarnos un poco ya que el calor empezaba a pegar de lo lindo.

Sentado en la atalaya con el Palo al fondo, nuestro siguiente objetivo

Desde allí arriba se veían claramente algunas de las famosas "pilas del Tunio" talladas en la roca a fuerza de pico y pala.

Tres de las pilas (una inacabada)

Bajamos del Tunio y lo bordeamos para ver mejor las pilas y continuar hasta la subida al Palo.





La verdad es que disfrutamos mucho de la ruta que resultó de lo más entretenida para ser la primera de la nueva temporada.

Otras dos pilas inacabadas

En total encontramos 5 pilas y una cara sonriente. Satisfechos reemprendimos la marcha hacia la cima del Palo.

En el horizonte la cima del Palo salpicado por un terreno minado de piedras

La subida fue fácil y sin complicaciones aunque el sofocante calor ya no nos abandonaría hasta el final de la ruta.


La cima del Palo es la máxima altura de todo el área sureste del parque, tras las cimas de la Sierra del Endrinal y la del Pinar, más al norte, que superan los 1500 y 1600 m. respectivamente.

Palo (1.400 m.)

Junto al vértice geodésico nos comimos los bocadillos e intentamos buscar un geocaching que había por allí, pero al final desistimos ya que se encontraba en la base de la montaña y no en la cima como suele ser habitual.
Caminamos un poco hacia el norte, casi sin perder altura y por un terreno muy pedregoso, hasta que nos topamos con la bajada de la sierra, lo más complicado de la ruta.

De nuevo las Llanos de Líbar y el Mojón Alto (1.295 m.)

Durante la bajada se nos cruzó un tremendo ejemplar de ciervo que se refugiaba en un saliente del sofocante calor. De haber sido cazadores lo hubiéramos tenido bastante fácil.

En definitiva, una ruta muy divertida para volver a tomar contacto con la montaña en espera de mejores conquistas.

¡¡¡ Nos vemos en Sierra Mágina !!!







1 comentario:

  1. Un saludo, Rafa. Precisamente, tengo pendiente subir a esta elevación, de la cual, en la toponimia del IGN, por mucho que miro, no encuentro referencia. Supongo, que al tratarse de una elevación más de la Sierra del Palo, no tiene topónimo referenciado en los planos.
    Espero, de todas formas, con topónimo o sin él, acercarme pronto por allí, ya que en El Palo, he estado varias veces. Un saludo, y gracias por la crónica.

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